jueves, 17 de septiembre de 2009

LA REFLEXION DEL DIA

¿POR QUÉ LA SOCIEDAD CIVIL LOS OLVIDÓ?


Por: Sargento Primero Omar Angulo Camacho


Sentimientos de rabia dolor e impotencia, es el producto de ver por televisión desgarradoras imágenes de miembros de la fuerza pública victimas del inhumano y atroz delito de secuestro por parte de las farc. Amarrados como animales, enfermos humillados, arrastrados a los más bajos vejámenes, por una ideología sin vigencia en el tiempo y espacio. Energúmenos que sin Dios ni ley pretendían ser la solución a los problemas que aquejan a Colombia.

Uno de los cautivos aboga ante el estado para que su sueldo sea distribuido entre sus sufridos familiares, aun con la esperanza en un futuro mejor para su familia y su ya deteriorada existencia. ¿Hasta cuando? tenía entendido que estado se encargaba de mantener bien económicamente a esas familias con el fin de disminuir su doble sufrimiento, con tristeza tengo que decir que no es así, al contrario, sus sueldos son disminuidos por falta de “actividad”.

Esos hombres que sufren hoy las consecuencias de su miserable cautiverio, son también los verdaderos héroes que ayer defendieron con arrojo y valentía la libertad de nuestras instituciones, a costa de perder sus propias vidas. Sin ellos este país hubiese cabalgado directamente hacia la anarquía total. Pero todo esto se olvidó, la sociedad civil desamparó a sus fuerzas militares sumiéndolos a ciudadanos de tercera clase. Y aun peor parece existir un plan sistematizado para que la justicia lleve a los tribunales a aquellos miembros de la fuerza pública, que actuaron con presteza y valentía. Ordenes de captura después de veinte años o más. En sus últimos días de existencia, son requeridos por los jueces, con incipientes indicios y solo por cumplir compromisos preestablecidos. ¿Por qué los ciudadanos de bien no se pronuncian, ese es el pago que se merecen?.

Miles de héroes, desfigurados, inválidos, cercenados de pies, manos y mente, deambulan diariamente por las malogradas e incipientes dependencias de salud, (porque hasta en negocio se convirtió el servicio de salud) en busca de medicinas y oportunidades que mitiguen el dolor de su desgracia. La sociedad los mira desde lejos con recelo y se hacen los de la vista gorda, dejándolos a la deriva. Sin embargo los miembros de la fuerza pública, siguen trabajando en beneficio de nuestra nación, con un concepto diferente de lo que es la democracia que muchos muy seguramente desconocen. Son ellos los que deberían de estar en las prioridades del estado, garantizarles un futuro mejor cuando se encuentren en desventajas económicas, morales y sociales.
Caso contrario ocurre con los que antes fueron sus verdaderos verdugos. Caminan hoy escoltados, con carros blindados, codeándose con lo más selecto de la sociedad y con la envestidura senadores, gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y otros con cargos en el exterior. Con sueldos exorbitantes que sin esfuerzo alguno, desangran las finanzas del estado. Mientras que los hombres de la fuerza pública solo reciben migajas.

Que no se vaya a pensar que el error de los primeros fue, trabajar en beneficio de los ciudadanos, tratar de protegernos y garantizarnos la vida y honra. Solo basta preguntarnos, ¿cual hubiese sido el futuro de Colombia si la fuerza pública no actuase con presteza? Como hasta ahora muy valientemente lo han realizado.

Afortunadamente nos estamos uniendo en forma decidida, alistándonos para la lucha de las ideas, donde las oportunidades para nuestros conciudadanos estén al alcance de la mano y nunca más tengamos que matarnos entre hermanos.


SP(r) OMAR ANGULO CAMACHO

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