jueves, 18 de julio de 2013

¿PARA DÓNDE VAN LA FARC?

Por: Plinio Apuleyo Mendoza
Fuente: Periódico El Tiempo
Fecha: 23 de Mayo de 2013


Si el Gobierno llegara a aceptar las condiciones que pretenden, las Farc tendrían abierto el camino del poder a la manera patentada por Chávez.

Sí, ¿para dónde van? El Gobierno cree saberlo. Y muchos colombianos, detrás de él, piensan que las Farc, severamente golpeadas, pueden aceptar el fin del conflicto armado si son eximidas de castigos penales y si tienen opción de llegar al Congreso con sus ‘Timochenko’ e ‘Iván Márquez’ a la cabeza.

Se trata, creo yo, de una ilusión engañosa. Las Farc van mucho más lejos. Desde hace algunos años, y por inspiración de ‘Alfonso Cano’, se han trazado una exitosa estrategia política que compensa de sobra los golpes sufridos por ellas en el campo militar. El punto de partida de esta estrategia fue su llamado Plan Renacer. Descarta la toma del poder por la vía de las armas para sustituirla por otra, secreta y más eficaz, que es la captura del Estado, lograda en el continente por movimientos de su mismo perfil ideológico ligados al socialismo del siglo XXI.

El papel fundamental de esta estrategia no gravita ya para las Farc en su aparato armado, sino en estructuras políticas clandestinas como el PC3 y el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia (MB), transformado ahora en la Marcha Patriótica. No olvidemos que estos sigilosos brazos políticos les han permitido a las Farc una hábil infiltración en el Poder Judicial, los sindicatos, las universidades y las comunidades indígenas. Peligrosa realidad ignorada por la opinión pública y hasta por el propio gobierno.

Ahora bien, el punto culminante de esta nueva estrategia es precisamente el actual proceso de paz. En torno a él hay algo inquietante. Las fuerzas democráticas del país se encuentran divididas en un candente debate que no les permite ver las secretas cartas de las Farc. De un lado se ubican quienes consideran moral y legalmente imposible dar indulto y participación política a los responsables de crímenes de lesa humanidad. Y del otro lado, el Gobierno y los partidos que lo apoyan, para quienes una justicia transicional (con extrañísimos subterfugios jurídicos capaces de eximir reales penas) es la única vía para poner fin al conflicto armado.

¿Se conformarían las Farc con el indulto y curules en el Congreso? No seamos ingenuos. Alfredo Rangel, en un cuidadoso estudio, muestra todas las estrategias que están aplicando las Farc en La Habana. Por una parte, pretenden modificar las estructuras de poder regional a través de un nuevo mapa productivo, con limitaciones a los TLC y a la explotación minera, y sobre todo con la creación de zonas de reserva campesina bajo su control. A tales iniciativas buscan darles soporte con los llamados foros temáticos y asambleas populares integradas por organizaciones bajo su influencia.

Finalmente, su más peligrosa petición, vista como culminación del proceso, sería una posible reducción de nuestras Fuerzas Armadas a tiempo que las Farc dejan en veremos la entrega de sus armas. Lo que buscan, pues, es en definitiva una fuerza igual a la del Estado.


Si el Gobierno llegara a aceptar tales condiciones, las Farc tendrían abierto el camino del poder a la manera patentada por Chávez. Con estos nuevos instrumentos en su mano, que fortalecerían su presencia en todas las regiones del país, tan solo les bastaría para lograr su máximo objetivo una coyuntura electoral favorable. Y, cuidado, pueden tenerla el próximo año. Si el candidato uribista es Pacho Santos (el de mayor opción en las encuestas internas), la pugna entre él y su primo Juan Manuel dejaría apático a un amplio sector de la opinión pública, circunstancia muy favorable para un candidato único de la izquierda. Y por tranquilizadora que fuera la imagen de este último, detrás suyo estarían todos los amigos de las Farc, además de los Maduro y los Castro. Sería para ellas un camino abierto hacia el socialismo del siglo XXI. Bonito fin del conflicto armado, ¿verdad?

martes, 16 de julio de 2013

Editorial   

EL FUSILAMIENTO PREVENTIVO EN COLOMBIA

Por: Centro Colombiano de Pensamiento Político-Militar

En la obra “Diccionario comentado del español actual en Colombia” de Ramiro Montoya o en la obra “Medellín en la memoria” de Ricardo Olano es fácil encontrar una frase, al parecer muy utilizada en nuestras guerras civiles: “Vayan fusilando mientras llega la orden” Pareciera que su vigencia sigue actual pero empleada en sentido figurado, ya no es quitando la vida sino arrebatando la libertad y derechos y solo aplicada a  los militares por operadores de justicia o disciplinarios, generalmente ignorantes del tema militar o simplemente sesgados política o ideológicamente.

Un claro ejemplo de ello es el texto aprobado en sesión plenaria del Senado del proyecto de ley 92 de 2012 en el que so pretexto de la aprobación o no  de ascensos militares y policiales en la jerarquía de oficiales Generales o de Insignia, se incluyó un tradicional y popular “mico”, aprobado a pupitrazo y sin conocimiento del grave e injusto contenido por los honorables senadores y que textualmente reza:

 “Articulo 12(nuevo) DEGRADACIÓN MILITAR Y POLICIAL. Crease la figura de la degradación militar y policial, la cual consistirá en una sanción impuesta por el Juez Penal Militar o Policial, el Juez ordinario o el operador Disciplinario cuando el investigado haya sido encontrado culpable por un delito o una falta disciplinaria.

La degradación producirá la disminución de la asignación salarial, privación del grado, insignias, distintivos, condecoraciones o medallas militares o policiales, además de las sanciones o penas principales impuestas. La degradación puede afectar a miembros activos o retirados.”

A todas luces esta injusta, oprobiosa e infame medida, constituye un fusilamiento preventivo  no solo del militar o policía, sino que también se ensaña con el entorno familiar;  es odiosa, peligrosa, abusiva, inequitativa y con peligrosos visos de venganza hacia lo militar o policial; es inconstitucional dado que en las funciones del senado consignadas en el articulo 173 numeral 2 solo se le faculta para “aprobar o improbar los ascensos militares que confiere el gobierno nacional” y no para degradar.

Cabría preguntar para efectos de equidad, si por ejemplo los congresistas condenados por parapolítica, los funcionarios condenados por corrupción o por cualquier sanción disciplinaria, también perderían sus pensiones, prerrogativas y condecoraciones que, al igual que a los miembros de la Fuerza Pública, de ser aprobada la ley de marras se aplicaría.

¿Por qué pasa esta ley de “agache”?, ¿Por qué el gobierno nacional a través del ministerio de Defensa no se ha pronunciado ni ha protestado?, ¿Será que esto tiene que ver con los diálogos de La Habana?

Es increíble que avanzado el siglo XXI todavía siga vigente la tenebrosa frase “Vayan fusilando mientras llega la orden”; que ironía, que el premio por defender la patria sea recibir el “fusilamiento preventivo”…





lunes, 3 de junio de 2013

Los militares frente al proceso de paz con las FARC

LOS COSTOS DE LOS DIÁLOGOS DE LA HABANA

Mayor General Víctor Álvarez Vargas
Miembro del CCPPM del Cuerpo de Generales y Almirantes

A la luz de los actuales acontecimientos resulta conveniente hacer algunas reflexiones sobre lo dicho en un análisis publicado del 22 de Noviembre del 2012 por el CCPPM[1], en donde se decía:

 “Las FARC se dieron cuenta que están en el mejor momento para aceptar un proceso de paz honroso, que los deja libres de pecado, y así poder participar libremente en política legal, no sin antes decirle al país, una y otra vez, las causas que consideran que los llevaron a tomar las armas y sus propósitos “nobles” para solucionar todos los problemas del país; pero esto no lo harán hasta que no perciban que su aparato político les garantice que el poder está a su alcance”.

Para lograr una ventaja estratégica las FARC plantean posiciones duras que manejan en un doble discurso: conciliatorio y ajustado al preacuerdo ante los negociadores en la mesa y radical y malintencionado ante los medios de comunicación, con el propósito de ganar la confianza de los colombianos desprevenidos. Así quedó demostrado al final del primer acuerdo (acceso y uso de la tierra), en el cual renunciaron a sus radicales posiciones ante los medios, a cambio de un logro político importantísimo, al obtener, así sea en el papel, la reforma rural integral, la que el Estado no ha podido hacer en los últimos cincuenta años.

¿De qué lado creen que quedó el partido en el primer tiempo?  Como parte de su estrategia y con el argumento de no aceptar una “paz exprés”, como la han denominado, seguirán dilatando el proceso, a fin de dar tiempo a su aparato político y propagandístico de fortalecerse, para lo cual resulta apropiada la tradicional y perversa combinación de todas las formas de lucha, mediante la que, a través del terrorismo y uso de las armas, mantienen vigente su presencia, mientras generan en la ciudadanía la necesidad de llegar a un acuerdo de paz. 

Las FARC siempre han demostrado una extraordinaria habilidad para aprovechar y sacar ventaja de las oportunidades que les brinda el sistema, aprovechando el sincero anhelo de paz de todos los colombianos y las ambiciones políticas de la clase dirigente. En el supuesto de que un acuerdo con el grupo terrorista va a poner fin a la violencia, la idea que quieren vender resulta fascinante y seductora para colombianos y extranjeros, ansiosos de ella pero desprevenidos de las verdaderas intenciones y sus consecuencias, ya que el terrorismo, como estrategia, se trasladaría a otros protagonistas. Las FARC han manifestado en repetidas oportunidades que los acuerdos de paz son un paso estratégico hacia la toma del poder, pero los colombianos no quieren creerlo.

Las FARC no pretenden renunciar a sus pretensiones de más de medio siglo y han convencido a los colombianos que ahora van tras sus postulados a través de la participación política. ¡Qué equivocados están los que así lo creen! El sistema electoral existente no es trasparente, los votos se compran y cuando no, se sujetan a la presión armada en muchas regiones del país. ¿Por quién votarían los habitantes de las zonas donde tuvo predomino las FARC tantos años y qué países financiarán  la campaña política del nuevo partido?

Debido a la corrupción, la falta de liderazgo, la pérdida de los principios y de identidad en sus postulados, la clase política ha sufrido un gran desgaste y muestra un grave deterioro en su credibilidad en los últimos años. La falta de cohesión, producto del sistema electoral, falta de lealtad y componendas burocráticas, han llevado a que minorías de izquierda se impongan en los procesos electorales, como lo ocurrido con la alcaldía de Bogotá. Frente a eso, nos preguntamos, ¿Estarán preparados los dirigentes de los partidos tradicionales para enfrentar una izquierda unida, con el apoyo de los supuestos desmovilizados de las FARC y otros grupos que sigan este camino?

Dentro de este proceder de la clase política, que se ha vuelto habitual desde hace ya por lo menos un cuarto de siglo, en que la prudencia cede el puesto a las ambiciones personales, no sería de extrañar que surjan alianzas con los terroristas supuestamente arrepentidos, con el fin de ganar curules y mantenerse en el poder.

Hablando de costos, ¿qué le espera a las Fuerzas Armadas? Si bien el Presidente Santos ha dicho que no se tocará la estructura y doctrina de la Fuerza Pública, sus promesas no tienen ya ninguna credibilidad ante el país. En este proceso de paz, durante más de un año en que afirmó no estar negociando con las FARC, secretamente adelantaba con su hermano y dos de los actuales delegatarios, diálogos en la Habana con los terroristas.

En el punto tres, numeral cinco de la secreta negociación se estableció que “El gobierno nacional revisará y hará las reformas institucionales necesarias para hacer frente a los retos de la construcción de la paz”. En el lenguaje convencional de los políticos y frente a la permanente deslealtad, hoy norma de conducta y, como ya lo han reclamado los terroristas, una drástica reforma y reducción de las Fuerzas Militares viene en camino. Y, aunque no lo fuera, ¿Cuál sería la suerte de éstas en caso de que las FARC llegaran al poder? y cabe preguntarse si saldrá el Estado colombiano a defender a los militares ante las acusaciones de los "nuevos congresistas" y de las cortes internacionales en el futuro. Para despejar estas dudas basta conocer lo que está sucediendo en otros países del cono sur y Centro América.

Sin ir demasiado lejos, ya el Fiscal General fijó su posición de olvidar, frente a los delitos de lesa humanidad cometidos por las FARC, mientras que para los militares argumentó ser problema del Congreso; sin embargo, en diciembre de 2012 expidió la Directiva 001, por la cual se crea la Unidad de Análisis y Contexto, cuya finalidad no es otra que perseguir a los mandos militares y policías, como los más altos responsables de los delitos más representativos en los últimos años, lo que se refleja en el llamamiento a indagatoria y detención diaria de militares de alta graduación.

Y qué decir de la intromisión y falta de respeto de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU y otras organizaciones internacionales, a las que les hemos dado patente de corso a través de los acuerdos firmados por Colombia respecto de los DDHH.

Con todos estos mensajes no pinta muy halagüeño el futuro de los militares que enfrentamos a los narcoterroristas de las FARC en los últimos cuarenta años, como tampoco lo pinta el de Colombia de seguir en el camino que dicta la estrategia artera de las FARC y el acomodo de la clase dirigente del país.



[1]  Centro Colombiano de Pensamiento Político Militar, adscrito al Cuerpo de Generales y Almirantes de las FFMM. (http://www.pensamientopolitico-militar.blogspot.com/).

miércoles, 29 de mayo de 2013

EN DEFENSA DEL FUERO MILITAR


Un General y un Almirante en el Senado

Por: Jorge Alberto Caicedo Correa

En el Senado de la República  desde el año de 1.971 con la intervención del General Hernando Currea Cubides, como Ministro de la Defensa; ningún otro Oficial de Insignia (Cuerpo de Generales o Almirantes) había hablado con la contundencia del General Jaime Barrera y la sabiduría del tema del Almirante Rodrigo Quiñones sobre la necesidad del Código de Justicia Penal Militar en Colombia.

El Señor Almirante Quiñonez expresa “En el caso de la Fuerza Pública, cuando hay investigaciones siempre son culpables hasta que no se demuestra lo contrario”. Los contradictores de acuerdo al Director y Subdirector de ACORE, son los grupos de izquierda que apoyan a los narcoterroristas que no han vencido en el campo de batalla, pero si están dando una dura batalla en la parte legal.

Analicemos al primer contradictor Gustavo Gallón con su pomposa Comisión Colombiana de Juristas, que fue el defensor de los secuestradores y posterior asesinato de Gloria Lara el 29 de Noviembre de 1.982.

Fue secuestrada cinco meses atrás, su cadáver pesaba 25 kilos por el abuso durante el cautiverio, sus asesinos, 16 en total que se identificaron como la Organización Revolucionaria del Pueblo ORP  aceptaron el homicidio y el que le dio el tiro de gracia fue el profesor de la Universidad Nacional Espitia Supelano.

Fueron capturados, pero en una acción magistral el Abogado Gallón logra que el Juez Superior de Bogotá Enrique Alford Córdoba los dejara en libertad para que continuaran sus acciones revolucionarias y fueron involucrados en el secuestro y homicidio del ingeniero de la Texas Kenneth Stanley Bishop.

Amnistía Internacional  que se opone al Código de Justicia Penal Militar les consiguió asilo político al  grupo de asesinos o “revolucionarios” en países europeos, en la actualidad, el 18 de Febrero se dicto cesación de procedimiento porque no prospero declarar el asesinato de Gloria Lara en estado de embarazo por sus captores como Crimen de lesa Humanidad y no seria raro que el Profesor Supelano, recobre la cátedra en la Universidad Nacional y en su primera clase justificara estos asesinatos, el de Gloria Lara porque la familia se negó a pagar un rescate de tres millones de dólares y el crimen del Norte Americano, “Acciones irrelevantes  de la Revolución”.(1)

Los colectivos de abogados de izquierda lograron que se decretara crimen de lesa humanidad, para detener injustamente al Coronel Alfonso Plazas y el General Armando Arias la desaparición en combate de la guerrillera Irma Franco, condenada a 28 años de cárcel por entrar  armada con ocho secuaces al Palacio de Justicia el   6 de Noviembre de 1.985 y asesinar a los celadores.

El Representante Iván Cepeda conocido por sus continuas demandas, tales como la de las fosas de la Macarena, que acuso al Ejercito Nacional, con fotos de una fosa común de Kosovo - Yugoslavia,  de tener más de dos mil fosas en el cementerio de la Uribe, pero al resultar la verdad, que estaban enterrados 467 guerrilleros muertos en combate con sus alias, que las FARC enterró un número igual de sus miembros que murieron en sus entrenamientos, se especula que fusilaron cuatrocientos y sigue lista se olvido de la denuncia.

También amenazó al General Ruiz de incluirlo en sus interminables demandas, porque se refirió a su señor padre Manuel Cepeda, autor de la obra Marquetalia Vencerás en 1.964 y director de la Voz  que de acuerdo al libro de Jacobo Arenas Diario de Marquetalia sacaron varios ejemplares en esa región.

La verdad que el exterminio de la Unión Patriótica por  Carlos Castaño, donde mataron a Manuel Cepeda el Padre de Iván es repudiable. Lo mismo todo homicidio como el extermino por las FARC de los reinsertados del E.P.L, que se transformaron en Esperanza Paz y Libertad y sigue lista.

Si se llega a un acuerdo de paz con las FARC, que los diálogos van por buen camino, se necesita el Código de J.P.M. porque la guerra no va a terminar, ya hay grupos importantes de las FARC que se están uniendo con armas a La banda  delincuencial  de los rastrojos.

El motor de la guerra es el negocio de los estupefacientes y este no se termina con un acuerdo ni los narco traficantes se desmovilizan, además hay otros grupos inmersos en el conflicto del narcotráfico, llámense Bacrim, ELN etc.

En Buga un juez consideró que tener los cursos de combate completos y haber sido condecorado en orden publico lo hacia proclive hacia el delito de homicidio. (P.D. Por favor señor Juez le ruego que indique en cual caneca de la basura boto mis condecoraciones de orden público, Honor al deber Cumplido e insignias de cursos de combate y de Comando Anfibio).

Es inadmisible que por falta de un Código de Justicia Penal Militar estén detenidos el Coronel Plazas y el General Arias porque la Fiscal Buitrago y la Juez Jara confunden la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba altar de la patria con una academia delincuencial.

El Código de Justicia Penal Militar es necesario, porque es un derecho adquirido para los militares en todo el mundo y a través de la historia, el militar debe ser juzgado de acuerdo a sus leyes.

Jorge Alberto Caicedo Correa


celular 301-3631600





lunes, 6 de mayo de 2013

La satrapía en Venezuela

A propósito de Venezuela, Qué tal esta  Vicepresidenta de RR.EE peruana?

La señora no tiene pelos en la lengua:
http://www.youtube.com/watch?v=n0m-Pu6IuXo&feature=youtu.be


Santos no es un demócrata
Por: Paloma Valencia Laserna
La democracia es un sistema plagado de defectos, sin embargo, la creatividad humana no ha sido capaz de diseñar algo mejor.
El sistema mantiene el debate y permite la alternancia de diferentes ideologías de acuerdo con la voluntad de las mayorías. Es así como el gobierno de las mayorías y las instituciones estatales tienen como función principalísima mantener los espacios políticos de quienes no se ven favorecidos por el voto popular. 
Las minorías pueden seguir defendiendo sus convicciones y presentándoselas a la opinión, con miras a ser ganadores en el futuro. Las decisiones de la mayoría son tan importantes como la protección de las minorías; lo contrario rompe el eje fundamental de que el pueblo es quien escoge: si sólo hay una alternativa, no hay decisión posible.
Venezuela es ya una dictadura. No sólo se cuestiona la manera como fueron escrutados los votos, pues si el chavismo ganó las elecciones, su manera de proceder es propia de las tiranías. Están eliminando los derechos de la oposición: instituciones parásitas, amenazas y censura. A los diputados electos se les arrebató el derecho a la palabra, luego se les da una paliza, mientras que Cabello, como presidente de la Asamblea, continúa sus discursos con la tranquilidad de quien es cómplice. El gobierno justifica los hechos alegando una provocación de los opositores. Globovisión, canal afín a la oposición, por presión del gobierno será entregado al hermano de un reconocido chavista. No hay vergüenza.
Este debate debería superar las ideologías, pues versa sobre la esencia misma del sistema democrático. Una mayoría no puede destruir otras alternativas de poder, pues ese tránsito significa la destrucción misma del sistema democrático; el inicio de un régimen tiránico. Sin embargo, unos gobiernos latinoamericanos guardan pasmoso silencio cómplice y otros más son decididos alcahuetas. Los primeros pusilánimes y los segundos llenos de mezquinos intereses: o bien deben cuantiosas sumas de dinero al chavismo, o bien sobreponen consideraciones ideológicas a los principios demócratas.
Santos —no Colombia— decidió empeñar la democracia venezolana para mantener sus relaciones con Maduro. Algunos le dan la razón; sostienen que de ello depende el proceso con las Farc, que esa es la función de la diplomacia; unos se escudan tras el respeto a la soberanía de Venezuela; dejando de lado que el país tomó partido en Honduras y Paraguay.
La razón es lo de menos. Es evidente que Santos considera que hay algo que vale más que la democracia. Su desdén no es propio de un demócrata. A su complicidad para la aniquilación de la democracia en Venezuela se le suma su menosprecio a la democracia colombiana. No le bastó su engaño al electorado uribista, que votó por un proyecto contrario. Ahora, con el proceso de paz, le pone a nuestra democracia una bomba de tiempo. Las Farc no son demócratas, ni van a empezar a serlo por firmar un papel. Su mecanismo actual de acceso al poder supone la eliminación violenta de los contradictores. Si eso cambia —lo que es poco probable— y optan por la política, ésta será tan solo un medio. Una vez obtengan el poder se comportarán como los chavistas: destruirán toda alternativa posible, restringirán los debates, la diferencia, eliminarán cualquier forma de oposición. Las Farc en la política seguirán representando una amenaza: la destrucción de la democracia.
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viernes, 3 de mayo de 2013


CRÓNICA DE UNA DEBACLE ANUNCIADA

Por: Mayor General Carlos Quiroga
Bogotá, 2 de Mayo de 2013

Poco a poco se va aclarando el panorama de lo que sucede y sucederá con los diálogos en la Habana en  lo atinente  a los temas militares y con los llamados beneficios jurídicos a los militares.

En reiteradas ocasiones el Presidente y el jefe del equipo negociador en La Habana, Humberto de la Calle, han manifestado que el tema militar no se tocara en la Habana y menos se negociara. Otra cosa dicen las Farc, en ocasiones para decir que hay que desmilitarizar la sociedad y el campo, reducir las Fuerzas Militares, depurarlas y cambiar la doctrina militar, repetido aquí en Colombia por los áulicos y simpatizantes de las Farc.

María Isabel Rueda, en su columna en El Tiempo del 28 de abril de 2013 toca el tema de los benéficos jurídicos  para los militares y afirma que “…en las conductas que tienen a cientos de militares condenados o en proceso de serlo se encuentran: 1) Las que han dejado víctimas civiles colaterales de la guerra, 2) La complicidad con los paramilitares y la eliminación de los guerrilleros por fuera del marco del combate, 3) Los falsos positivos”.  Agrega, “Creo que las dos primeras causales de las fallas o delitos cometidos en desviación del servicio, pueden ser objeto de debate. Sobre la tercera, no faltaran quienes estiren el conflicto armado para incluir como faltas del servicio los falsos positivos, que al fin y al cabo, tenían por objeto simular combates y hacer bajas  guerrilleras para obtener beneficios dentro de la organización militar”. Más adelante, en una afirmación contundente, expresa: “Personalmente los encuentro tan aberrantes, que para mí no tienen discusión excluirlos de tajo de los beneficios de una justicia alternativa para el tema militar. Frente a las otras dos situaciones, que se abra el debate”.

Disiento de algunas ideas de la columnista, ya que en muchas ocasiones, quienes murieron en las acciones de los mal llamados falsos positivos, todavía por esclarecer en la justicia ordinaria, eran delincuentes pertenecientes a las Farc y al narcotráfico, no queriendo justificar con ello estos delitos, de quienes hoy son acusados y pueden ser condenados. En el caso de Ocaña, con el afán de conseguir dinero fácil en las actividades del narcotráfico, aunque engañados de las actividades que realizarían, llegaron a esa región, lo que nos indica que si tienen que ver con conductas que constituyen faltas relacionadas con el servicio. Si  no existiera el conflicto, las unidades militares a las que pertenecían no hubieran estado allá; los que son investigados y acusados, no hubieran llegado a esas unidades militares y no hubieran incurrido en las conductas que se les endilgan.

Los muertos de Bojayá, el Nogal, la Chinita y otros tantos crímenes atroces, los secuestros, las extorsiones, el narcotráfico, las muertes de civiles inocentes en atentados terroristas, perpetrados por las Farc, no tienen una relación directa con el conflicto, es más no tienen nada que ver, tan es así, que están pensando en declararlos delitos conexos con los delitos políticos, para poder amnistiarlos e indultarlos. Entonces porque hacer una distinción con aquellos cometidos por los militares en iguales circunstancias, como son los casos de homicidio en persona protegida, ahora ejecuciones extrajudiciales, presentados, mal llamados falsos positivos. Si hay que excluir algunas conductas, establecer que SI y que No, que se aplique también para los narcoterroristas de las Farc, que han atacado al Estado por más de 50 años e intentado tomarse el poder por la vía de las armas y la combinación de todas las formas de lucha, como ellos mismos lo pregonan.

No sé si a María Isabel Rueda le parecerán aberrantes los crímenes de Leónidas Lara en Balsillas, secuestrado y luego asesinado; el secuestro en 1965 del industrial Harold Eder, y su posterior asesinato, el asesinato de sus tres escoltas; la masacre de Inza, Cauca, en la que asesinaron a los pasajeros de un bus, incluyendo dos religiosas, posterior asesinato del alcalde, el tesorero municipal, el encargado de la Caja de Crédito Agrario , intimidación  y robo a los habitantes del pueblo; la masacre de Tacueyo, a finales de 1995, contra 164 de sus propios guerrilleros, acusados de ser espías del Ejército; en 1990 la muerte de 22 civiles y 64 miembros de las Fuerzas Armadas en 86 atentados terroristas; la masacre de Algeciras donde asesinan 6 niños; en 1991, matan a más de 500 civiles y 26 policías en el Putumayo en 1992; los asesinatos de Consuelo Araujo, el exmnistro de Defensa Gilberto Echeverry Mejía, el gobernador de Antioquia Guillermo Gaviria Correa en el 2002; la masacre de Bojaya, en la que fueron asesinados 119 civiles, 45 de los cuales eran niños, el 2 de mayo de 2002; ataque a un bus que transportaba obreros del oleoducto en Arauca, con saldo de dos muertos y once heridos; estallido de un carro bomba en Arauquita, el 8 de enero del 2003 asesinando dos soldados e hiriendo a una señora; tres días después otro carro bomba estalló en Tame, en la que fue herido el conductor; el 15 de enero de 2003 fue asesinado el consejero del Ministerio del Interior para la Seguridad, Raúl Gross Rodríguez;  destrucción del centro de tecnología agrónoma que contaba con 40 técnicos, robándose los computadores; el asalto terrorista a Arboledas, Caldas, donde asesina a 12 policías y cuatro civiles, quemados y mutilados, les cortaron sus cabezas y jugaron futbol con ellas, el pueblo completamente destruido y los 2000 habitantes obligados a abandonarlo bajo las amenazas de muerte; en esa época las Farc arrasaron pueblos enteros, como Carmen de Atrato, Puerto Nuevo, Florencia, Puerto Venus, Alpujarra, Santa María, Vegalarga, Timana y Colombia, en los que sus habitantes fueron obligados a huir de sus casas; atacaron por la misma época 51 pueblos, mataron 73 policías y destruyeron decenas de casas de gente pobre, así como escuelas, iglesias, hospitales y causaron la muerte de 56 civiles, de los cuales 8 eran niños, más de cien heridos; más de 500.000 personas fueron desplazadas;  asesinato de innumerables alcaldes y muchos otros obligados a renunciar y despachar desde otros municipios;  explosión de un carro bomba en el Club el Nogal con gravísimas consecuencias en víctimas y destrozos; el collar bomba; los asesinatos de soldados fuera de combate, rellenados después con explosivos; el asesinato de policías y soldados, rematados; el secuestro de Ingrid Betancourt, Clara Rojas, Jorge Eduardo Gechen, Consuelo Gonzales, Orlando Beltrán, Luis Eladio Pérez, Oscar Lizcano, de cientos  de militares por largo tiempo; asesinato de los desmovilizados del Epl en el barrio la Chinita en Apartado; estallido de un carro bomba en la torre de Caracol; el asesinato del gobernador del Caquetá Luis Francisco Cuellar; el atentado al exministro y periodista Fernando Londoño y  miles de atentados contra la infraestructura energética y vial del país. Solo relaciono algunas de las buenas obras por las que tenemos que agradecerle a las narcoterroristas Farc.

El Editorial de El Tiempo del 28 de abril de 20123, “Un debate que asoma” precisa que “Si el proceso de paz va a tener beneficios jurídicos para la guerrilla, es hora de evaluar la conveniencia de que también se apliquen a los militares que han cometido delitos. Se deberá considerar si hay que otorgarles los mismos que a la subversión y donde trazar la raya que defina que conductas no pueden ser objeto de ellos”. Expresa el editorial que “ ..más temprano que tarde, habrá que abordar el quizás incomodo asunto de la suerte que correrán los militares y policías responsables de comportamientos delictivos”. “Lo primero que se tendrá que examinar serán las ventajas y desventajas de que este sea simétrico, o si, al contrario debe darse alguna diferencia. Igualmente, se anuncia necesario disgregar conceptos genéricos como el de los “falsos positivos” para determinar con mayor precisión por donde trazarla línea roja de las prebendas”

Podemos apreciar las coincidencias del editorial y las opiniones de María Isabel Rueda, de por si sospechosas, en cuanto a los falsos positivos.

El Fiscal Montealegre en entrevista a María Isabel Rueda para el periódico El Tiempo del día 29 de abril de 2013, manifestó que habrá perdón para los delitos militares, por “hechos estrechamente ligados al conflicto, para los militares que han cometido graves violaciones de los derechos humanos…”, Mas adelante dice: “Creo que debe existir una legislación distinta para la guerrilla y otra para la Fuerza Pública, que puede ser totalmente diferente en su estrategia y en su tratamiento de justicia transicional”. El día 29 de abril en el los noticieros del medio día aclaro que los falsos positivos tendrían que excluirse de los mismos, porque de lo contratarlo la CPI  los investigaría.

El rápido sobrevuelo por las miles de atrocidades cometidas por las Farc, nos permite tener una visión real de la magnitud de los delitos que desean que  olvidemos y de las que el Fiscal, algunos columnistas y el gobierno quiere que no paguen un solo día de cárcel, mientras que los falsos positivos cometidos por algunos militares, pues la mayoría son falsas acusaciones con falsos testigos, les parecen aberrantes y deben ser excluidos de los beneficios jurídicos, a sabiendas que hacen parte del conflicto.
El día 30 de abril los victimarios del conflicto, aparentando ser las víctimas, mandaron un mensaje a todos nosotros: la justicia colombiana no es competente para juzgarlos. Que quieren decir, no aceptamos la justicia colombiana, lo que llamo Alfredo Rangel, inimputabilidad. No solamente quieren impunidad, no aceptan ningún tipo de justicia, que se traduce en amnistía (extinción de la responsabilidad penal,  perdón de los delitos cometidos, extinción de los antecedentes penales,  para todos los integrantes de la organización criminal) e indulto para aquellos ya condenados (extinción de la responsabilidad penal, perdón de la pena a los delincuentes ya condenados). No sé si los narcoterroristas de las Farc acepten amnistía e indulto, porque lo que pretenden, es que el tema de la justicia ni siquiera sea mencionado en los acuerdos; la misma idea que pregona el alcalde Petro, quien cree que la izquierda que uso las armas y la violencia política para llegar al poder, no debe ser objeto de ninguna ley, pues sería ir contra la paz y la izquierda. Impunidad e imputabilidad. En cuanto al Congreso, aprobará todo lo que el gobierno le envié. El Gobierno, a pesar de todo lo que dice contrario a lo impunidad, no le importará concederles lo que pidan en aras de pasar a la historia como el presidente que logro la paz, dejando metidos  a los colombianos en un lio y encrucijada que traerá todo, menos la paz que anhelan.

Pero no solo exigieron inimputabilidad el 30 de abril, también se fueron contra el fuero militar, el que según ellos y los compañeros de lucha en territorio firme, debe ser eliminado. Significa investigaciones y condenas por la justicia ordinaria para militares, la justicia del enemigo, olvido para las Farc, ya que no deben ni siquiera ser objeto de justicia, es decir eso de la impunidad es un embeleco de colombianos con desviaciones mentales. Recordemos que desde Cuba rechazaron el Marco Jurídico para la Paz, hasta el punto de calificarlo como un “esperpento, puerta a la impunidad que el Gobierno les abrió con el fin de motivarlos a iniciar diálogos.

Se pregunta Alfredo Rangel: “¿Por qué lo rechazan si les garantiza impunidad? Porque además de impunes, los terroristas de las FARC quieren ser inimputables, es decir, que ni siquiera puedan ser acusados de ningún crimen, ni ser obligados a comparecer ante ningún juez por ningún motivo. Fieles a su estrategia de negociación estalinista que no considera las concesiones de la contraparte señales de buena voluntad para llegar a un acuerdo, sino síntoma inequívoco de debilidad, una vez consiguieron del Gobierno la impunidad gratis por medio del Marco, ahora van por la inimputabilidad, que esperan conseguir en una Asamblea Constituyente, en la que tanto han insistido”. 

Las Farc lo que están exigiendo es negociar la democracia, el modelo de Estado, de tal manera que solo haya justicia para quienes se opusieron a sus propósitos de la toma del poder por las armas y la combinación de todas las formas de lucha. Desean ingresar a una democracia que desconocen, ni más ni menos. ¿Qué carajo hace el gobierno en La Habana?

Pienso que en la Habana no se van a negociar las Fuerzas Militares, pero como seguramente habrá una Asamblea Constituyente para aprobar los acuerdos logrados, allí serán introducidos estos temas, que para las Farc constituyen cuestión de honor y venganza, los que serán aprobados sin ninguna duda, con lo que Santos tendrá la disculpa perfecta para decir que fue la voluntad del constituyente, contra lo que no hay nada que hacer.  Si no hay constituyente, no van a desfallecer en sus propósitos de hostigar a las FFMM hasta ver cumplidos los objetivos sobre los que hablan con bastante regularidad en la Habana. Quienes piensen que una vez perdonados y con todos los derechos políticos en sus manos, las Farc y la izquierda van a dejar de ser lo que han sido y pensar de otra manera, diferentes a las ideas y practicas marxistas-leninistas, están equivocados.

Señores, los militares seremos negociados, investigados y condenados, al mismo tiempo que los criminales de las Farc, sin pagar un día de cárcel,  estarán paseándose y pavoneándose  por los pasillos del Congreso y las oficinas públicas, cantando su victoria sobre el Estado y los militares, mientras logran hacerlo en la Casa de Nariño, bajo la mirada atónita de quienes promovieron, patrocinaron y aprobaron los acuerdos de paz. Bueno, algunos sonreirán satisfechos de ver como los partidos políticos y otros  colombianos de buena fe se comieron el cuento; unos pocos, que sabían para donde iban, participaran del nuevo régimen. No será inmediatamente, pero lo será. Crónica de una debacle anunciada.

MG (R) CARLOS O QUIROGA FERREIRA