viernes, 28 de septiembre de 2007

Situacion real de las FARC

Reproducimos con mucho gusto el análisis que mi Genaral Valencia Tovar hace en el periodico "El Tiempo", de la situacion del conflicto colombiano y especialmente del retroceso que han sufrido las Farc como consecuencia de las exitosas operaciones militares de nuestras Fuerzas Militares. Invitamos a nuestros amables lectores a escribirle a mi General a su correo y agradecerle por estos ponderados y bien argumentados analisis de la real situacion que sufre ente terrorista grupo.


Septiembre 27 de 2007 - CLEPSIDRA
Situación real de las Farc
La guerrilla podrá golpear aquí y allá, pero está derrotada estratégicamente.
El Ministro de Defensa en declaración pública afirmó que las Farc ya están derrotadas estratégicamente. El general Freddy Padilla de León afirma sobre bases concretas que nos hallamos en el fin del fin. Ambas tesis son válidas, pero conviene adentrarse en su significado y las razones que las sustentan, pues los términos pueden inducir a interpretaciones erróneas.
Hasta el 2002, es indudable que las Farc habían alcanzado un poder militar que hacía posible desafiar a la Fuerza Pública concentrando elementos superiores sobre objetivos señalados, en forma tal que el éxito táctico quedara asegurado de antemano por simple desequilibrio local. En otras palabras, aunque las Fuerzas Armadas del Estado mantenían superioridad estratégica global, su dispersión para cubrir la vastedad del territorio, apto para la movilidad oculta, que facilitara la aproximación sobre un punto dado desde direcciones diferentes, entregaba superioridad táctica en el punto elegido. Por otra parte, los colosales dineros del narcotráfico habían permitido una acumulación de poder comparativo, con armamento sofisticado y medios materiales que en muchos casos superaban al mismo Ejército.
Los desastres de Las Delicias, Quebrada del Billar, Patascoy, Miraflores 1 y la toma de Mitú, rescatada en audaz movimiento helicoportado pocos días más tarde, señalaban a las claras que la guerrilla inicial había pasado de la etapa primaria del "golpe y huye" a la guerra de movimientos, pivote del giro hacia la toma del poder. En ese momento, alcanzaban las Farc su máximo poder de combate, con lo cual cumplían su cronograma victorioso que incluía el colapso del Estado y de sus fuerzas de seguridad antes del fin del milenio.
El mando militar comprendió la dimensión del desafío y sacó las energías y el aliento moral para acometer una reforma profunda de su metodología, su concepto estratégico de la lucha armada, la imperiosa necesidad de elevar el ritmo y la intensidad de las operaciones conjuntas entre diversas fuerzas y organismos, los sistemas defensivos de sus bases y la recuperación de la iniciativa por la combinación dinámica de movilidad, ofensiva, secreto y acopio de inteligencia táctica. El Gobierno, inmerso en una ilusa política de paz, con una zona de despeje que concedió todas las ventajas políticas y militares al adversario, entendió la urgencia de mejorar el campo militar con un costoso pero eficaz reequipamiento. Este conjunto de esfuerzos permitió neutralizar las ventajas del enemigo y obtener éxitos a nivel estratégico que desvertebraron su poder relativo y desintegraron su optimista cronograma político-militar.
¿Dónde estamos hoy? 'Manuel Marulanda' reconoció públicamente que las Farc han retrocedido al punto inicial de su lucha, la táctica del "golpe y huye", lo que implica un enorme retroceso que, en los términos de Juan Manuel Santos, constituye una derrota estratégica, visible en la impotencia para descargar golpes de gran aliento. Éxitos tácticos limitados siguen siendo factibles y ocurrirán inevitablemente, pero los que vienen recibiendo son incomparablemente más serios y dolorosos. Han perdido jefes y mandos medios irremplazables en el corto plazo. Crece el número de deserciones, entregas voluntarias, bajas en combate. La pérdida de las costosas instalaciones, bodegas, depósitos y hospitales de campaña que venían acumulando durante años en su gran retaguardia del Caguán, tomados por la Fuerza de Tarea Omega, constituye golpe irreparable, porque también desarticuló sus comunicaciones internas con los frentes de lucha.
¿Esto es el "fin del fin"? Sin duda, en el nivel estratégico. Grupos cada vez más reducidos podrán golpear aquí y allá, en un lento pero ineluctable desgaste que significará necesidad de negociar la paz o extinguirse melancólicamente. Bien haría don Manuel en cerrar la bizarra historia de su revolución frustrada con un acto generoso de paz.
alvatov2@yahoo.com

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