lunes, 7 de noviembre de 2011

La Opinión del día

El gran golpe
Señor Director:
La muerte de alias 'Alfonso Cano' reafirma el concepto de que el "terrorismo no paga". Muestra unas FF.MM. a la ofensiva, pacientes y perseverantes, a pesar de la injusticia judicial y las críticas con fondo desmotivador y destructivo. Es, también, un mensaje a los integrantes de la organización terrorista de que están a tiempo de desmovilizarse. Que acojan la mano del Estado, que les ofrece la oportunidad de volver a la vida civil. Quiera Dios que en unos años no salga una demanda por violación de DD. HH. y se juzgue y condene a los héroes que planearon y ejecutaron la operación 'Odiseo'.
Felicitación a todas nuestras FF. AA., en especial a los soldados que, noche a noche, con sacrificio y valor, patrullan selvas y montañas de la geografía nacional.
Bogotá, 7 de Noviembre de 2011
Coronel EJC Ricardo García Ch.
Tomado de el diario El Tiempo. Foro del lector

domingo, 6 de noviembre de 2011

Trascendencia político-estratégica de la muerte de Alfonso Cano

Por: Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido - Analista de asuntos estratégicos

La baja en combate de Alfonso Cano cabecilla de las Farc significa un punto de quiebre a favor del Estado en la guerra  de Colombia contra el narcoterrorismo comunista, la máxima posibilidad que tiene el gobierno nacional para arreciar la ofensiva militar, política y sicológica contra las estructuras farianas; la oportunidad de oro para desenmascarar y judicializar a todos los cómplices nacionales e internacionales del grupo terrorista, la necesaria revitalización y solución a los problemas de bienestar de las Fuerzas Militares y de policía; y, la posibilidad para incrementar avances hacia la paz, con base en una estrategia integral que contenga elementos de desarrollo socioeconómico y combate al narcotráfico para evitar la incorporación de jóvenes a las cuadrillas.

No es cierto como afirman algunos “expertos”, que las Farc se “bandolerizarán” debido a la muerte de Cano, pues desde siempre han sido bandoleros, y narcoterroristas, en su más reciente etapa. Tampoco es cierto que habrá pugnacidad entre los cabecillas del Secretariado por ocupar la dirección de las Farc. Ese problema se soluciona acorde con los estatutos farianos.

El Plan Estratégico y los documentos programáticos de las Farc indican que  el Secretariado tomará una decisión colectiva para elegir al nuevo cabecilla y escoger al suplente del “Estado Mayor”, que llenará el vacío dejado por Cano. Podría ser Carlos Antonio Lozada. Como es obvio, dadas las condiciones actuales, este proceso tomará un tiempo prudencial, periodo durante el cual pueden ocurrir deserciones, nuevos combates  e inclusive más golpes contra otros cabecillas.

En esencia, el nuevo cabecilla será elegido por consenso del Secretariado. En ese lapso las Farc seguirán la línea impuesta por Cano, de sobrevivir asimilando nuevas circunstancias de la guerra. Así lo han hecho durante cinco décadas y ese es el legado de Tirofijo y los guerrilleros marquetalianos.

En ese orden de ideas, todos los méritos y los honores del trascendental golpe táctico corresponden para los soldados colombianos, verdaderos arquitectos de los logros. Como siempre suele suceder en un gran triunfo, los oportunistas se quieren subir al tren de la victoria con ansias de protagonismo y búsqueda de réditos politiqueros.

Sin inmutarse, ni aceptar la verdadera responsabilidad de la situación de desorden público que hubo en Colombia derivada de su miopía estratégica y falta de carácter, el ex presidente Pastrana se atrevió a decir, que su labor como mandatario, originó este tipo de operaciones. Y la exministra de Defensa  Lucía Ramírez, osó  decir que ella trazó toda esta estrategia. Pero cuando hay fracasos, todos actúan igual a Santos o a Samper, cuyo criterio indica que las cosas malas suceden a sus espaladas.

Las Fuerzas Militares de Colombia son hoy paradigma universal en operaciones aerotácticas contra objetivos de alto valor estratégico. Con base en un esquema sencillo pero efectivo y bien articulado,  los servicios de inteligencia militar dotados con elementos de inteligencia técnica localizan a los cabecillas y las estructuras de mando terroristas; la Fuerza Aérea bombardea con alta precisión y las Fuerzas Especiales terrestres desembarcan de aeronaves en vuelo estacionario sobre los núcleos de resistencia terrorista y combaten con arrojo hasta consolidar el objetivo.

Son operaciones tácticas con profundas connotaciones político estratégicas, que en los casos de Fénix, Jaque, Sodoma, Camaleón y ahora Odiseo contra Cano, no solo fortalecen el espíritu combativo de las tropas, sino que aumentan la sensación de seguridad entre los colombianos y generan enorme desazón y presión sicológica entre los terroristas.

El caso específico la muerte de Cano en combate, trae consigo varias consecuencias político-estratégicas:

1.       Por enésima vez Chávez, Correa, Evo Morales, Daniel Ortega, Fidel Castro, Cristina Kirchner, Dilma Russeff y Lula Da Silva, encuentran un insuperable obstáculo a su propósito totalitarista, de meter a Colombia en la órbita de la pobreza estructural añorada por la dictadura cubana y sus peones, sobre el hemisferio latinoamericano.

2.     Quedan sin piso, todos los planes secretos y tretas amañadas que vienen realizando los  autodenominados colombianos por la paz, con el fin de legitimar a las Farc en contubernio con el Foro de Sao Paulo y los partidos comunistas del continente.

3.       El Plan Estratégico de las Farc y su apéndice el Plan Renacer orientado por Cano, sufren un nuevo revés y encuentran un nuevo escollo, que llegará a ser insuperable, de mantenerse el ímpetu de la ofensiva militar del Estado.

4.       La doctrina político-militar de la Defensa Nacional colombiana recibe nuevos elementos y refuerza conceptos,  que necesitaban más argumentos para darles cariz científico-académico.

5.       Se abre una posibilidad muy amplia para revivir el Plan Lazo ideado en 1962 por el general Alberto Ruiz Novoa por medio de acción sicológica, cooperación civil-militar e integración con la comunidad en proyectos socioeconómicos que junten a los campesinos y personas de estratos 1 y 2, en procesos productivos, que los tengan ocupados en el desarrollo nacional y alejados de las invitaciones a integrar grupos terroristas.

6.       Queda abonado el terreno para que el Ejército Nacional desate un campaña intensa de invitación a la deserción con argumentos sólidos basados en las permanentes bajas de cabecillas, la esterilidad del narcoterrorismo, la evolución del mundo moderno, el retraso que sufre Colombia con la violencia, la necesidad de construir un mejor país, etc. Pero para eso se necesita compromiso real del gobierno Santos y no solo la consuetudinaria politiquería electorera.

7.       Las Fuerzas Militares tienen el sartén por el mango para exigir al gobierno nacional que resuelva de una vez por todas, el inexplicable retraso en el pago de los salarios ordenados por la ley desde 1992; recomponer el vergonzoso servicio de salud de las Fuerzas Militares y recobrar el Fuero Militar así como la inclusión de un equipo de alta calidad de defensa jurídica de los uniformados que participan en operaciones contra los terroristas.

Asimismo la experiencia acumulada durante la etapa de guerra en el escenario político-estratégico, alcanzada en el conflicto colombiano a partir de la muerte de Miller Perdomo en el Sumapaz y la captura de Simón Trinidad en Ecuador, obliga al Estado colombiano a corregir una grave falencia, derivada de la actual realidad de los preceptos de seguridad nacional:

“Ni los militares colombianos saben de política, ni los civiles saben de defensa nacional”, debido a que muchísimos colombianos, creen que el problema del narcoterrorismo comunista se reduce a los choques armados y que la paz es asunto unívoco del presidente de turno con los  cabecillas de los grupos narcoterroristas.

El gobierno colombiano tiene la oportunidad de oro para desenmascarar y judicializar  a los socios nacionales e internacionales de las Farc. Los siete computadores, las 39 USB y los 24 discos duros incautados, a la par con otros documentos hallados a Cano y sus escoltas,  contienen los datos que corroboran los nexos de los gobiernos vecinos cómplices de las Farc, y los vínculos de muchos colombianos que osan de pacifistas, pero que en realidad hacen parte de las Farc por medio del Partido Comunista Clandestino (PC3) y del legal (PCC).

Es inaceptable que estos documentos electrónicos se vayan a convertir en lo que fueron los computadores de Reyes y Jojoy: Herramientas para hacer politiquería barata en consejos comunitarios cada ocho días, decisiones  inexplicables de los altos tribunales, y herramientas para que los estafetas de las Farc, no solo mientan con cinismo sino para que de manera increíble demanden al Estado Colombiano, dizque como víctimas de persecuciones.

La muerte de Cano, igual que la de Jojoy y la de Reyes, entregó al gobierno nacional toda la información con el mapa detallado de los avances y retrocesos del Plan Estratégico de las Farc, sus contactos nacionales e internacionales, sus planes a mediano y largo plazo, sus cómplices, sus propiedades y testaferros, y desde luego las claves de comunicaciones, y otros elementos para que con mucho tino sean golpeadas las demás estructuras farianas.

El balón está en la cancha del gobierno. Presión militar intensa, desarrollo socioeconómico, acción sicológica y combate a la corrupción. Si esto se hace, por sustracción de materia, la paz estará cera y obligará a los terroristas a liberar los secuestrados, última carta que les queda a las Farc y a sus socios para resucitar el cadáver político del grupo criminal.

Esa es la trascendencia estratégica y política de este golpe, que además de una magistral operación de combate aerotáctico en ambientes de guerra de guerrillas, pudiera ser el paso definitivo para derrotar a las Farc; pero no al germen de la revolución comunista, de persistir la arrogancia politiquera de Santos, la ambición egocéntrica de los politiqueros de siempre, el manoseo a las instituciones militares y el rampante desconocimiento de la población civil y sus dirigentes acerca del Plan Estratégico de las Farc.

Si no se actúa con  visión estratégica integral, podría repetirse el fenómeno del resurgimiento del Eln después de la contundente Operación Anorí, que en 1973 terminó con la muerte de los hermanos Vásquez Castaño, equivalentes al mono Jojoy y al Cano de las actuales Farc.

Bogotá, Sábado 5 de Noviembre de 2011

Tomado del sitio:   www.luisvillamarin.com


miércoles, 26 de octubre de 2011

La Opinión de la Semana

Bogotá D.C., 19 de octubre de 2011


Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Presidente de la República
La ciudad


Señor Presidente:

Interpreto el sentimiento de los Generales y Almirantes de la Reserva Activa de la República de Colombia, para manifestarle nuestra frustración por la intención de retiro del Proyecto que ratifica el Fuero militar, consagrado en el Artículo 221 de la Constitución Política de Colombia, como parte de la Reforma a la Justicia.

Estábamos fervorosamente complacidos con la leal, conveniente y bienintencionada actuación del Ministro de la Defensa Nacional, doctor Juan Carlos Pinzón Bueno, quien con visión estratégica de los altos intereses del Estado, del rol primordial de las Fuerzas Militares, y con sentido de responsabilidad, espíritu patrio y preocupación por el bienestar y moral de la Fuerza Pública, incluyó el tema del Fuero en el texto del proyecto de la Reforma Judicial aludida.

Tenemos el convencimiento, que usted señor presidente Santos Calderón, habrá reflexionado sobre el grave daño que le causó el Ministro de la Defensa Nacional, Camilo Ospina, a las Fuerzas Militares, a la Seguridad Democrática y a Colombia, con la signatura del injustificable y absurdo acto administrativo, violatorio de la Carta Magna, que hiciera con el Fiscal General de la República de ese momento, Mario Iguarán Arana, concertación ratificada por la Directiva N° 19 de noviembre de 2007, en la cual se amenaza con sanciones para los funcionarios que no den cumplimiento a dicho compromiso.

Una vez más se pretende dar la espalda a nuestras Fuerzas Militares, se las deja solas, en total indefensión en el estado de guerra que, como usted mismo lo ha reconocido, afronta la Nación, requiriéndose que el Comandante Supremo de las mismas, que es el Presidente de la República, asuma su defensión.

No existe en el Mundo un ejército fuerte sin un Fuero militar, y mucho menos afrontando la amenaza de dos enemigos, el terrorismo y el narcotráfico, como el que enrostra la Fuerza Pública de Colombia.

Nuestras valerosas y sacrificadas Fuerzas Militares están cediendo la iniciativa en el combate, no por falta de coraje, pues su valor ha sido puesto a prueba en múltiples ocasiones y escenarios; es que nadie está dispuesto a arriesgar su vida, a sacrificar su patrimonio y el de su familia, cuando después de un combate contra los grupos narcoterroristas, si es que conserva su vida, debe enfrentarse en un estrado judicial a las infamias y falacias de testigos falsos o venales, y someterse a las acusaciones y juicios de fiscales y jueces, unos bienintencionados pero carentes del conocimiento y la preparación requeridas para entender, investigar y juzgar las operaciones militares, y algunos otros, infiltrados por la ultraizquierda o presionados por organismos nacionales e internacionales de la misma tendencia, con claros móviles políticos y económicos, que nos hacen víctimas de su ruin proceder.

No hay otra forma de recuperar la moral de combate, la iniciativa y la voluntad de lucha de nuestras Fuerzas Militares, definitiva en estos aciagos momentos de la situación Nacional, para lograr la esquiva y ansiada paz de nuestro pueblo y evitar que el narcoterrorismo se reorganice y recupere el espacio que la Fuerza Pública le ha arrebatado a costa de su sacrificio y del de las vidas de muchos de sus hombres, que la de la convalidación del Fuero militar consignado en nuestra Constitución Política.

No entendemos cómo el Gobierno demanda y exige de su Fuerza Pública sacrificios, esfuerzos y privaciones, y hasta el riesgo de sus propias vidas para neutralizar el accionar criminal de los grupos armados, si cuando debiera, por responsabilidad y obligación moral y jerárquica, enfrentar la batalla jurídica y política que las organizaciones de extrema izquierda plantean contra los militares, le da la espalda a sus tropas, las abandona y por el contrario negocia sus garantías y derechos, como acaeció recientemente con el representante de una ONG internacional, quien en una rueda de prensa desde la Casa de Nariño anunció su satisfacción por la promesa que le hiciera el Presidente, que la justicia ordinaria juzgaría y condenaría a los Militares.

En ningún momento hemos pretendido la impunidad, ésa ha sido la premisa falaz que han empleado como bandera organizaciones, medios de comunicación y personajes proclives a los grupos terroristas o a ideologías de extrema izquierda. Al contrario, reclamamos justicia imparcial en un marco especializado que posea la formación pertinente requerida.

Los terroristas solapados y ex miembros de grupos terroristas, que ahora hasta gozan de estatus como el de asesores del Gobierno, están creando en el imaginario de la opinión pública un cuadro distorsionado de lo que realmente representa el Fuero Militar, pretenden que se perciba como un privilegio o una prerrogativa que persigue la exención de los militares.

Los miembros del Cuerpo de Generales y Almirantes de la Reserva Activa demandamos el respeto a una garantía constitucional, como lo es el Fuero Militar, establecida por el Estado para aquellos miembros, que en defensa de éste, desarrollan una actividad especial y del más alto riesgo.

Fuimos partícipes del proceso histórico de Colombia, poseemos la experiencia, madurez y el conocimiento de las estrategias políticas y del mecanismo del Congreso de la República, que nos permiten vislumbrar, que si el Gobierno retira en este momento el proyecto de fortalecimiento del Fuero Militar, con el sofisma de que posteriormente se hará un análisis particular detallado y ampliado del mismo, tendríamos que esperar la próxima legislatura para iniciar nuevamente el trámite establecido para las leyes y actos legislativos, lo cual incrementaría la desmoralización y generaría en las Fuerzas Militares desilusión y pérdida  de confianza en su Comandante Supremo: el Presidente de la República.

Señor Presidente, tenga la certeza, que no obstante la voluntad, el esfuerzo y sacrificio del Ministro de la Defensa y los distinguidos Generales y Almirantes que conforman esa Cúpula Militar de lujo que usted y el mismo Ministro de la Defensa Nacional, Juan Carlos Pinzón Bueno, recientemente designaron, no logrará recuperar la iniciativa en el combate de nuestras Fuerzas Militares, pues mientras no les garantice un Fuero militar adecuado a la situación que vive la Nación y un debido proceso en sus investigaciones, la Seguridad Democrática se irá diluyendo en el pasado y el actuar de los narcoterroristas será cada vez más sangriento.

Así como el Gobierno ha requerido vehementemente al Congreso de la República que le otorgue el “marco jurídico para hacer la paz¨, también las Fuerzas Militares requieren del marco jurídico para hacer la guerra que plantea la amenaza terrorista.

Atentamente,

firma gr
General HÉCTOR FABIO VELASCO CHÁVEZ
Presidente

sábado, 22 de octubre de 2011

La injusta Justicia

El affaire misterioso de Carlos Horacio Urán

Eduardo Mackenzie
Por Eduardo Mackenzie
El arte de resucitar los muertos tiene un secreto: sólo se puede hacer en el mundo de la imaginación y de la escritura.
Viernes, 14 de Octubre de 2011


 El arte de resucitar los muertos tiene un secreto: sólo se puede hacer en el mundo de la imaginación y de la escritura. La ex fiscal Ángela María Buitrago, creyendo que podía imitar a San Lucas, quien resucitó a Lázaro en el conocido episodio de Betania, trató de resucitar a Carlos Horacio Urán, un  magistrado auxiliar del Consejo de Estado que murió durante  la matanza organizada por el M-19 en el Palacio de Justicia el 6 de noviembre de 1985.

Antes de abandonar el cargo que tenía, del cual fue destituida por  haber cometido graves faltas profesionales, la ex fiscal decidió que  el doctor Urán había salido vivo del Palacio y que alguien (un militar, según ella) lo había asesinado después.  Todo ello para poder llamar a indagatoria a los generales Jesús Armando Arias Cabrales, Carlos Alberto Fracica y Rafael Hernández López. Después, para colmo del absurdo, la Comisión de la Verdad, de origen judicial, se apresuró a comprometerse con la hipótesis de la ex fiscal pero presentando esa alegación como un hecho comprobado.

El problema es que cuatro personas que estaban cerca del doctor Urán durante la tragedia del Palacio de Justicia, lo vieron caer acribillado, al lado de ellos, por las balas que disparaban, dentro del edificio, en el fragor del combate, los terroristas y las fuerzas del orden.  Cayó acribillado, con otros rehenes, pues Almarales, uno de los jefes del asalto terrorista,  se opuso a que salieran de allí cuando los soldados estaban dispuestos a acogerlos, como habían acogido al consejero de Estado Reinaldo Arciniegas.

Otros dos consejeros de Estado, Aydée Anzola Linares y Samuel Buitrago Hurtado, declararon ante el juez 27 de instrucción criminal, el 5 de diciembre de 1985, que Urán había muerto en el Palacio de Justicia. Samuel Buitrago ha sostenido eso siempre ante los jueces, la radio y la prensa colombiana. Samuel Buitrago afirma que vio con sus propios ojos que Carlos Horacio Urán, así como el magistrado Manuel Gaona Cruz y Luz Stella Bernal, cayeron tras los impactos de bala que recibieron “y  quedaron ahí tirados en el piso".

Otra persona que hacía parte, como Buitrago y Anzola, del grupo de rehenes que estaban confinados en el baño del segundo-tercer piso del palacio con Urán, Luz del Carmen Lozano, auxiliar del Consejo de Estado, dijo exactamente lo mismo al juez 30 de instrucción criminal el 27 de noviembre de 1985. El magistrado Hernando Tapias Rocha también  fue testigo de la muerte de Urán. Un quinto testigo presencial, Francisco Camargo, ratificó lo dicho por la señora Lozano, ante el juez 30. Otra auxiliar del Consejo de Estado que estaba con ese grupo, María Humbertina Hernández de Díaz, dijo: "...Yo vi cuando le dispararon a la doctora Luz Stella [Bernal], le disparó un guerrillero con metralleta...». La autopsia dice que Luz Stella Bernal murió “como consecuencia de una ráfaga (cuatro heridas) y no por estallido o explosión”.

¿Por qué la palabra de los únicos testigos de esos crueles instantes son descartados? ¿Todos ellos mentían?  ¿Si mentían por qué lo hicieron? ¿Se habían concertado para ello? La justicia no parece estar en condiciones de cuestionar esos testimonios. Pues ningún reproche ni acusación en ese sentido ha sido formulado contra esas víctimas-testigos. Sin embargo,  la justicia de 2011 se empeña en descartar esos testimonios haciendo gala del poco respeto que le merecen las personas que sobrevivieron al sangriento ataque de los terroristas.

Alguien trata de desacreditar los testimonios del doctor Buitrago pues él, junto con los magistrados Nemesio Camacho y  Hernando Tapias Rocha y con la funcionaria Alba Inés Rodríguez, así como María Humbertina Hernández de Díaz y el conductor José William Ortiz y el abogado Gabriel Salom, acusan a los guerrilleros de haber disparado contra ellos, rehenes, dentro del baño, ocasionando la muerte de Manuel Gaona Cruz y de Horacio Montoya Gil y, probablemente, del mismo Carlos Horacio Urán, si no la de otros. Ver al respecto el excelente informe del Tribunal Especial de Instrucción en:ftp://ftp.camara.gov.co/camara/basedoc/decreto/1986/decreto_1917_1986.html

La ex fiscal Buitrago, quien se atrevió a utilizar métodos atroces en su “investigación” contra el Coronel Alfonso Plazas Vega, comandante de la unidad blindada que entró al palacio, insiste en negar esos testimonios para poder construir la hipótesis de que Urán, cual Lázaro moderno, se levantó del lugar donde había sido abatido violentamente casi por la misma ráfaga que mató al magistrado Manuel Gaona, y salió poco después a la calle, saltando en un pié, acompañado por un soldado. ¿Puede una persona que ha recibido un tiro en la cabeza a menos de un metro de distancia, como dijo la autopsia, salir sobre sus dos pies horas más tarde?

Los autores de la leyenda sobre la resurrección de Urán pretenden eclipsar el testimonio directo de los  testigos citados mediante un video borroso de la televisión colombiana de 1985 en donde la ex fiscal Buitrago creyó ver al doctor Urán saliendo del palacio. La historia de esa “prueba” es conocida. Nueve días después de la tragedia, la señora Ana María Bidegaín, viuda de Urán, declaró ante el juez segundo especializado: “… conseguí copia del video y lo vimos con mi hija mayor y estábamos convencidas que era él hasta ese momento, por la estatura, el físico, el movimiento, salía tenido por los soldados, la ropa era muy borrosa. Después vimos otra de los americanos de la CBS. La imagen era un poco más nítida, pero  a la vez esa imagen no corresponde a la de 24 Horas. Sobre esa imagen [la de CBS] no puedo asegurar que era él, era muy parecido, es decir no tengo certeza de que sea él”. Es decir, tras examinar el video más nítido, la viuda del doctor Urán llegó la certidumbre de que no podía afirmar que él había salido vivo del Palacio.  Un día después, el 16 de noviembre de 1985, ella ratificó eso mismo ante El Mundo, de Medellín: la persona vista en esos videos no era su esposo. Sin embargo, más de veinte años después, la señora  Bidegaín, cambió de parecer y ahora proclama que su marido salió vivo del palacio.

El magistrado Samuel Buitrago Hurtado vio esos mismos videos y concluyó, pese a la sospechosa presión que sufría de parte de gente de la Fiscalía, que quien se veía salir del palacio no era su amigo Carlos Horacio Urán. 

Medicina Legal trató, en enero de 2010, de resucitar otro muerto: el magistrado Manuel Gaona Cruz. Mediante un “estudio”, hecho 25 años después de la catástrofe,  se permitió afirmar que también Gaona había salido vivo del Palacio y “ajusticiado” después no se sabe por quién. Contra ese curioso dictamen  se pronunciaron varios testigos irreprochables como Alba Inés Rodríguez y el magistrado Samuel Buitrago, entre otros. Ver:http://www.vanguardia.com/historico/50995-el-magistrado-gaona-no-salio-vivo-del-palacio-testigo

Ahora esa misma entidad saca otro “estudio” para resucitar (por unas horas) a Carlos Horacio Urán. El Tiempo publicó, en efecto, el 11 de octubre de 2011, un artículo sin firma en el que asegura que una “nueva necropsia” hecha por Medicina Legal dice haber descubierto una “segunda herida de bala” en la cabeza del cadáver, que no había sido vista en la primera autopsia de 1985. Dice que el nuevo examen descubrió que Urán había sufrido “dos tiros de gracia”. Más exactamente: “uno en la frente y otro en la nuca”. El artículo saca entonces la conclusión: “el jurista fue ejecutado y no murió en medio de los combates”.

De ser cierto lo de los dos tiros “de gracia”, la nueva necropsia debería esbozar, al menos, una explicación de por qué la primera autopsia no vio, ni habló, ni registró ese segundo impacto mortal de bala. Si el examen fue manipulado, el autor o los autores del mismo deben ser llamados a juicio por falsedad y ocultación de pruebas. ¿Por qué la Fiscalía no dice nada al respecto? 

El informe de Medicina Legal entregado, según El Tiempo, al fiscal del caso, parece querer desentenderse por completo del punto tan importante de saber qué pasó en la primera autopsia. El Tiempo dice esto: "’No hay ninguna explicación para dichas discrepancias, salvo que se acepte que en la necropsia inicial no se hizo una exploración completa (...) lo que indicaría que se pasaron por alto algunos conjuntos de lesiones’ que quedaron marcadas en los restos óseos”.

El argumento de que “no hay ninguna explicación” al silencio (supuesto) de la primera necropsia, es inadmisible. Una de dos: en los restos de Urán examinados en 1985 no había el segundo impacto en la cabeza y éste fue fabricado después para dar la impresión de que el funcionario había sido ultimado mediante “dos tiros de gracia”, o el médico o médicos que hicieron la primera necropsia vieron esos impactos y ocultaron ese hecho capital en su informe. ¿Por qué lo hicieron? El país debe saber quien o quienes hicieron esa primera necropsia y por qué no vieron, o por qué callaron, el punto de los dos “tiros de gracia” que invoca ahora Medicina Legal.

Molesta saber que el artículo de El Tiempo es anónimo. Un artículo de ese alcance, que hace afirmaciones tan graves, debe ser firmado por alguien y no por la vaga apelación “redacción justicia”. ¿Quién saca la conclusión de que “jurista fue ejecutado y no murió en medio de los combates”?  ¿El autor del artículo o Medicina Legal?  ¿Toda la “redacción justicia” comparte esa hipótesis?  ¿El autor del artículo investigó cómo fue hecha la segunda necropsia, y, sobre todo, que pasó con la primera?  El Tiempo tendrá que responder a eso. ¿Los abogados de los generales tienen derecho a pedir que se practique una tercera necropsia por una entidad independiente?

Otra anomalía: el artículo parece indicar que la reciente necropsia es provisional pues unos puntos siguen sin aclarar. Dice que los legistas observaron que en los restos de Urán “también hay rastros de lesiones en brazos, manos y piernas, que no necesariamente serían producto de las esquirlas” y que (los legistas) “intentan determinar si fueron el resultado de torturas”. Conclusión: la tal necropsia no ha terminado, o el informe dado a la fiscalía es incompleto. ¿Si eso es así por qué lanzar a través de la prensa la idea de que Urán salió vivo?

Quienes estudian el caso Urán saben que éste no recibió “esquirlas” pues en el baño donde él y otros magistrados estaban no estalló granada alguna. Quienes murieron o fueron heridos allí lo fueron por disparos de armas de fuego. ¿Alguien construye otra historia para seguir confundiendo a la opinión y a la justicia?  ¿Esperan pasar a otra fase cuando todo el mundo haya tragado la culebra de que Urán salió vivo?

Cada día que pasa, la investigación sobre los hechos del Palacio de Justicia muestra un cariz cada vez más esotérico, absurdo y forzado. Ello es así pues hay un grupito empeñado en torcer los hechos para disculpar al M-19 y sus comanditarios y desplazar la culpa hacia otros, hacia los ex rehenes víctimas, y hacia los heroicos militares que rescataron el palacio, salvando la vida de más de 250 personas  y frustrando el golpe de Estado contra Belisario Betancur.

Ante las migajas de información sesgada que están lanzando los resucitadores de muertos lo mejor es conservar el espíritu crítico y examinar todo eso con lupa y ofrecer otros análisis a la opinión. 



martes, 18 de octubre de 2011

La inseguridad jurídica

Del desengaño a la rabia

Cristina De Toro R. | Medellín | Publicado el 13 de octubre de 2011

En cuanto al tema de la aprobación, en primer debate, de la reforma a la justicia, prometida desde su campaña por el presidente Juan Manuel Santos, no se sabe qué fue más desconcertante: si el engaño o la manera en que fuimos subestimados los colombianos.

Porque haber tardado un año, con la disculpa de que se estaba discutiendo y elaborando una verdadera reforma de fondo, una "reforma estructural a la justicia", para salir luego con una modificación que no es más que un paquete de medidas que, no solamente no resuelve el preocupante panorama en que se encuentra sumida nuestra justicia, sino que, por el contrario, lo que hace es aumentar y proteger las prerrogativas de las altas cortes y de los congresistas, es un grosero engaño.

Para muestra una sarta de botones: no se eliminó el Consejo Superior de la Judicatura (eliminación que se convirtió en razón para la dichosa reforma) y, más bien, se lo favoreció.

Se ha extendido cuatro años el período de los omnipotentes magistrados de las altas cortes (de 8 a 12 años) y se les aumentó la edad de retiro forzoso en cinco años (de 65 a 70 años).

No se modificó la facultad que tienen los togados para intervenir en la elección de Fiscal, Contralor y Procurador, lo que significa que sigue campante su politización.
No se crearon herramientas para atacar la impunidad, pero en cambio, se da más dinero del presupuesto judicial, a los sufridos y orondos magistrados, etc.

Ahora bien, lo que es francamente descarado es que el presidente Juan Manuel Santos, intentando defender ese esperpento de los centenares de críticas que le han caído encima, se hubiera puesto a exaltar las bondades del consenso y lo calificara como "ejemplo maravilloso de coherencia y armonía entre las distintas instituciones del Estado", en las que "no hubo vencedores".

Los colombianos no somos tan bobos como para no darnos cuenta de cómo fue que se repartieron la torta de privilegios de la reforma judicial, en la que cada quien sacó su mejor tajada y por eso no hubo vencedores pero sí, un vencido, el eterno perdedor: el pueblo colombiano, ese que diariamente padece, de una u otra manera, la inoperancia del aparato judicial.

Como nos damos cuenta también de que una reforma estructural y profunda de la rama judicial no será posible mediante el armonioso consenso (con el que el actual gobierno pretende resolver todos los problemas), mientras los mismos integrantes de la rama que debe ser intervenida sean quienes tracen las directrices y, por supuesto, inclinen la balanza hacia lo que les convenga.

Nos tocará, por lo pronto, seguir padeciendo esta infame dictadura del cartel de las togas.

Si la reconciliación del presidente Juan Manuel Santos con su "nuevo mejor amigo", el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el haberle cambiado la terna para que la Corte Suprema de Justicia le nombrara un Fiscal General de la Nación en propiedad, me habían hecho pasar del desconcierto al desengaño, ahora es su notoria falta de carácter (pantalones) para resolver problemas la que me ha hecho pasar del desengaño a la rabia.

http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/D/del_desengano_a_la_rabia/del_desengano_a_la_rabia.asp?CodSeccion=219

martes, 11 de octubre de 2011

La reforma a la Justicia en Colombia

UNA REFORMA SOSPECHOSA
·       Diario El Tiempo
·       Eltiempo.com
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/maraisabelrueda/IMAGEN/IMAGEN-9215260-1.jpg
María Isabel Rueda
Ministro Esguerra: retire usted esa reforma, antes de que terminemos dándonos golpes de pecho por haber restablecido el Ministerio de Justicia.

Ministro Esguerra: retire usted esta reforma de la justicia. Y le voy a decir por qué: para que le evite esta gran frustración al país.

Porque estamos a bordo de una reforma que no está montada sobre el chasis de una profunda meditación acerca de las causas de la crisis de la justicia. Aquí no ha habido previamente una sinceración, como requisito indispensable para saber a dónde queremos llegar en la manera como se imparte justicia.

¿Acaso nos hemos preguntado a qué se debe su ineficacia? ¿A qué se debe su morosidad? ¿A qué se debe su congestión? ¿A qué se debe su decaimiento?
En lugar de esas preguntas, aquí lo que ha habido es un acuerdo subterráneo entre las cortes, el Congreso y el Gobierno, fraguado detrás de un biombo de Palacio, para negociar de manera tripartita unos puntos de honor que permitan sacar avanti esta reforma a como dé lugar, no importa si es a costa de los cambios que verdaderamente necesita el país.

Y como parte de esa negociación, se salva el Consejo Superior de la Judicatura, con unos cambios que degenerarán en un ente peor que el Consejo Nacional de Televisión. Se les amplía en cuatro años, hasta doce, el período a los actuales magistrados. No se les quitan las facultades electoreras a las cortes. Y a la Suprema se le permite sostener la farsa de que la doble instancia del juzgamiento a los congresistas se puede surtir entre sus propios magistrados, que funcionan bajo el aberrante "pacto de caballeros" de votar unánimemente las decisiones de su sala penal. ¿Qué tipo de doble instancia puede salir de eso?

Pero la negociación no incluye la solución de ninguno de los siguientes gravísimos diagnósticos: que la justicia en Colombia se politizó. Se corrompió. Aquí no hay una política criminal. Y que como no la hay, en Colombia nos gobierna una inseguridad jurídica apabullante, por cuenta de que la Constitución, las leyes, los códigos, las penas y los delitos se cambian permanentemente. Todo el tiempo estamos improvisando. Es decir que la justicia en Colombia está convertida en una colcha de retazos. Esta reforma de la justicia, ministro Esguerra, será un retazo más.

Ministro: retire usted esta reforma, porque lo poco que tiene de positiva es mínimo, comparado con sus gigantes omisiones y sus equivocados diagnósticos.

¿Qué tipo de reforma es la que queremos hacer para salvar la justicia de este país? ¿Una constitucional, que cambie el modelo creado por la Constitución del 91? ¿Una legal, con medidas temporales para descongestionar la justicia? ¿Será que más bien hay que descargar de trabajo a la Fiscalía, desconcentrando el monopolio de la acción penal? ¿O será que debemos comenzar por recuperar el nivel ético de abogados y funcionarios judiciales?

Pero, sobre todo, Ministro, este no es un Congreso con la libertad de espíritu suficiente para producir una reforma de la justicia, con la independencia necesaria para acertar.

El único espacio que tienen para legislar los congresistas en esta reforma es el que les permite darle gusto a su juez natural, la Corte Suprema, que no quiere que le quiten sus funciones electorales. No veo al primer parlamentario capaz de pararse a decir que a la Corte Suprema hay que despolitizarla. Y mucho menos para reclamar una verdadera doble instancia, por miedo a que mañana a ese parlamentario lo destituya la Corte, con razón o sin ella. En esas condiciones, el contenido de esta reforma de la justicia es extraordinariamente sospechoso.

¿Y cómo van a juzgar en adelante los magistrados a quienes tan generosamente les alargaron el período? Esta no es una reforma consensuada, como nos la han querido vender. Es una reforma negociada.

Ministro Esguerra: retire usted esa reforma, antes de que terminemos dándonos golpes de pecho por haber restablecido el Ministerio de Justicia.

¡SE ME OLVIDA! Julio Mario Mario Santo Domingo insertó la empresa colombiana en la economía mundial.