martes, 15 de enero de 2008

Comunicado del Centro de Estudios Geopoliticos de ACORE

La Reserva Activa de la Nación, ante las aberrantes declaraciones del señor HUGO CHAVES FRIAS, Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, hace saber a la opinión Publica Nacional e Internacional:

1. Que se rechaza de manera enérgica las absurdas declaraciones hechas por el presidente de Venezuela con referencia a la legitimación de grupos terroristas que delinquen en Colombia, declaraciones hechas el día 11 de enero del año en curso.

2. Invitamos a los diferentes sectores de la Sociedad Colombiana a cerrar filas y a brindar apoyo irrestricto al señor Presidente de la Republica de Colombia ALVARO URIBE VELEZ y a la política de seguridad democrática.

3. No aceptamos chantajes, amenazas, ni irrespeto a la dignidad Nacional por parte de Gobiernos de otros Estados así como también su intromisión en los asuntos internos Colombianos.

4. Invitamos a los viejos soldados Venezolanos a replantear juiciosamente el destino de su amada Patria ante la amenaza que hoy representa las ambiciones expansionistas del hoy Presidente HUGO CHAVEZ FRIAS.

5. Los Reservistas de Colombia estamos decididos y listos a volver a filas, si la Patria y el Estado Colombiano así lo requiere, somos de corazón pacifico pero de alma guerrera en el momento de la defensa de la Patria, de su dignidad y en la lucha contra el flagelo del terrorismo.

domingo, 13 de enero de 2008

Carta abierta al Presidente Chavez

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE VENEZUELA

Señor
Hugo Rafael Chávez Frías
Presidente de Venezuela

Buen día.

Las declaraciones dadas por Usted el día 11 de enero de 2.008, en las cuales condiciona el restablecimiento de las relaciones con nuestro Gobierno Colombiano al trato hacia las FARC como movimiento revolucionario bolivariano y no como grupo terrorista, solo muestra dos cosas:
Su desconocimiento de nuestra dura y cruel realidad colombiana a causa de los desmanes de los bandidos de las FARC y el ELN.
Su clara parcialización hacia una retrógrada tendencia ideológica comunista (ni siquiera socialista), que ya con creces ha sido demostrado que no funciona (tal vez sea la teoría ideal en la especie equivocada).
Dichas declaraciones desconocen los miles de muertos CIVILES que han dejado a su paso las FARC y el ELN por todo nuestro territorio;
desconocen los miles de niños OBLIGADOS bajo amenazas hacia sí mismos y hacia sus familias a pertenecer a sus filas;
desconocen a las cientos de mujeres y niñas violadas dentro de sus filas y obligadas a abortar so pena de recibir la muerte como castigo;
desconocen los cientos de campesinos y militares mutilados o asesinados por las minas antipersonales, arma que ha sido vehementemente rechazada por los convenios internacionales;
desconocen el dolor de las miles de familias "del común" que han sufrido el secuestro, que lejos de ser político, tiene en la mayoría de los casos fines extorsivos, de venganza o son realizados con el fin de acallar la voz de quienes nos oponemos a sus nefastas prácticas;
Sus declaraciones también desconocen el dolor de los desplazados que tienen que huir de sus tierras bajo amenaza de muerte, para llegar a engrosar los cordones de miseria en nuestras ciudades;
desconocen la frustración de quienes han tenido que cerrar sus empresas por causa de las extorsiones, atentados y bombas;
desconocen los perjuicios a la ecología causados por la deforestación que se realiza para los cultivos ilícitos de coca y amapola, por la voladura de oleoductos y el vertimiento de químicos en los procesos de elaboración de cocaína y heroína;
desconocen la incertidumbre de las familias de miles de desaparecidos en los múltiples atentados indiscriminados con carros bomba, burros bomba, bicicletas bomba y todo a lo que se le pueda adherir explosivo alguno.

Pero lo más desafortunado de sus declaraciones es que CONDICIONA la amistad con nuestro Gobierno a costa de la dignidad de nosotros los ciudadanos colombianos.

LAS FARC NO SON NUESTRO HÉROES. De hecho su sigla (FARC-EP y ELN) es entendida por muchos de nosotros de la siguiente manera: Falsos, Asesinos, Rastreros, Calumniadores – Enemigos del Pueblo (FARC-EP) y Enemigos de la Libertad Nacional (ELN).

Nosotros no necesitamos un nuevo Ejército del pueblo, ya lo tenemos: somos todos los ciudadanos de bien que luchamos día a día de manera honesta para ganarnos la vida, son los integrantes de nuestra Gloriosa Policía Nacional de Colombia, son los Oficiales, Suboficiales y Soldados de nuestras Gloriosas Fuerzas Militares…. Son ellos nuestros héroes, pues si no fuera por su diario sacrificio, probablemente seríamos hoy día una Nación Comunista con todas las restricciones a la libertad propias de ese tipo de regímenes, y de paso sea dicho, como parece ser su intensión Sr. Chavez con su país y con todos sus vecinos.

Sepa Usted que nuestro Ejército Colombiano, integrado por TODOS los civiles, policías y militares, está dispuesto a defender la democracia Colombiana contra las oscuras fuerzas de las FARC, el ELN, las Autodefensas Ilegales y cualquier grupo que se les asemeje – tanto nacional como extranjero -, incluso a costa de nuestra propia vida, porque somos una raza de combatientes que luchamos por nuestra Nación.

No nos interesa ni nos amedrenta su proyecto expansionista.

T.L.V.A.
Ciudadano Colombiano.

El control territorial y el estatus de beligerancia

Por: Javier Arias Vivas


El Presidente de Venezuela Hugo Chávez, acaba de sorprender a los colombianos y al mundo, pocos días después de la liberación de las secuestradas Clara Rojas y Consuelo Gonzáles, con su declaración ante la Asamblea Nacional de su país, con la cual ratificó su admiración y cercanía a los grupos terroristas de las FARC y del ELN.

Pedir a los países del mundo que retiren de las listas de grupos terroristas a las FARC y al ELN y expresar que estas dos organizaciones son movimientos revolucionarios, verdaderos ejércitos, con un proyecto político definido, es un intento del Mandatario venezolano, por legitimar sus acciones delincuenciales y darles estatus de beligerancia, con lo cual, si se suman otros países que ya se intuye cuales podrían ser, pondrá al gobierno colombiano en una situación de mucha dificultad con respecto a las Relaciones Internacionales.

Cuando todos aplaudíamos los resultados de la Política de Seguridad Democrática del presente gobierno con la cual se había logrado neutralizar a las FARC desplazando sus cuadrillas a la profundidad de las selvas y debilitar ostensiblemente al ELN hasta llevarlo a una mesa de negociación, sorpresivamente presenciamos atónitos que desde Caracas y teniendo como cortina de humo el intercambio humanitario se intente con esta declaración del Jefe de Estado venezolano reanimar por la vía política a estos grupos de terroristas.

Hay que profundizar la Seguridad Democrática. En las capitales, en las ciudades intermedias y en los grandes ejes viales del país se percibe la seguridad en forma de presencia permanente y eficiente de las Fuerzas Armadas. Pero esto no se aplica todavía para los pueblos y veredas apartadas. Tampoco en los grandes y pequeños corredores fluviales de la Orinoquía y la Amazonía. En los pequeños poblados digamos de Departamentos como Antioquia, Choco, Tolima, Huila, Cauca, Nariño, Putumayo, Caquetá, Guaviare, Guainía, Vaupés y Amazonas todavía reinan las FARC materializadas en sus milicias. Éstas imponen su brutal justicia asesinando con sus sicarios a los que se oponen a sus designios, a los que hacen política a favor de los partidos tradicionales sin contar con su anuencia y a los inermes ciudadanos que aparecen extraviados en los que ellos creen son sus dominios territoriales acusándolos de ser paramilitares o informantes del Ejército.

En estos pequeños territorios el Ejército pasa y vuelve a pasar porque son patrullas móviles. La gente calla y vuelve a callar a pesar del yugo diario a que son sometidos. El que hable se muere. Esta es la ley de la vida en estos territorios. La del silencio. Porque no hay una Fuerza Militar o Policial que se torne permanente y con capacidad de hacer inteligencia y trabajar para ganarse definitivamente la población civil ofreciendo y ganando confianza. Llega el Ejército y todo el mundo tranquilo. Se va el Ejército y los bandidos que todo el mundo conoce vuelven a sus andanzas de amedrantamiento.

Los grandes ríos del Oriente colombiano y sus afluentes los caños y ríos menores, son las autopistas por donde ágilmente se mueven las cuadrillas de las FARC. Pueden ir fácilmente del Ecuador a Venezuela a través de estas arterias naturales. Las Fuerzas Armadas controlan algunos puertos: El Encanto, Puerto Leguízamo, La Tagua, Tres Esquinas, Puerto Inirida, Puerto Carreño, Barrancominas, San José del Guaviare, Mapiripan, Cartagena del Chaira y muchos otros. Pero el resto, es territorio de las FARC por donde mueven secuestrados, precursores químicos, cocaína, abastecimientos, armas y municiones. Todavía hacen falta muchos efectivos para hacer un control total de estas vías fluviales que son los verdaderos corredores estratégicos de las FARC.

Teniendo como punto de vista las recientes declaraciones del Presidente Hugo Chávez de Venezuela hay siempre el peligro latente que las FARC obtengan el estatus de fuerza beligerante cumpliendo uno de los requisitos mas importantes que es el control de una parte del territorio y empiecen con países amigos a ejercer actos de soberanía en ese territorio, dando nacimiento a un nuevo país que también ha sido el sueño de las FARC en caso de no llegar a cumplirse el objetivo final que es la toma del poder. Años atrás, en el 2004, con el reingreso de las tropas a Miraflores Guaviare se detectó allí el embrión de un gobierno de las FARC para la República de “La Nueva Colombia”.

Yendo un poco mas lejos: ¿Qué pasaría si las FARC con su diplomacia eficiente por demás, logra con gobiernos amigos encabezados por el de Venezuela, conseguir misiles antiaéreos para derribar las aeronaves colombianas que tanto han influido en el desequilibrio de la guerra?.



Bogotá, 13 de Enero de 2008



martes, 8 de enero de 2008

Colombia y el sindrome de Copenhague

Este interesante análisis, llegado a nuestro correo, contrasta con las informaciones y análisis aparecidos en los ultimos días en la prensa colombiana como consecuencia de toda la parafernalia armada por el Presidente Chavez y la Senadora Piedad Cordoba para la liberación de tres secuestrados en poder del grupo terrorista FARC:

Columna publicada por el periodista MOISÉS NAÍM, en el diario EL PAIS, Madrid España, el día 6 de enero del 2008.

ANÁLISIS: Los cautivos de las FARC EL OBSERVADOR GLOBAL
MOISÉS NAÍM 06/01/2008

El asalto al banco no salió bien. Los ladrones que, en 1973, intentaron atracar el Kreditbanken de Estocolmo quedaron atrapados en el banco y tomaron como rehenes a varios empleados. La sorpresa no fue que los criminales tardasen seis días en entregarse; fue que los rehenes se hicieron amigos de sus secuestradores. El episodio dio origen al llamado síndrome de Estocolmo: un extraño proceso psicológico mediante el cual los secuestrados a veces desarrollan vínculos de solidaridad y simpatía con sus captores.
El caso de Colombia, país que es víctima de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), ilustra una patética variante del síndrome de Estocolmo. No se trata de que los colombianos simpaticen con las FARC, ya que el grupo armado que les hace sufrir desde 1964 es detestado por una abrumadora mayoría de la población. Se trata de la globalización del síndrome de Estocolmo: son los extranjeros, muchos de ellos en lejanos continentes, quienes sufren de un extraño proceso que les lleva a simpatizar con asesinos y secuestradores.

En Dinamarca, por ejemplo, una organización llamada Fighters+Lovers vende camisetas con el símbolo de las FARC y promete donarles parte de sus ventas. Debido a que las FARC es uno de los grupos terroristas que la Unión Europea prohíbe financiar, el Gobierno danés entabló un juicio contra los vendedores de camisetas. Y lo perdió. Los jueces de Copenhague no creen que las FARC sea una organización que aterroriza a un país entero. Según esta lógica, al no ser las FARC un grupo terrorista, los daneses que les envían dinero no cometen crimen alguno.

De esta manera, ahora al síndrome de Estocolmo podemos añadir el síndrome de Copenhague: el raro proceso mediante el cual la ideología y la politiquería se mezclan con la ingenuidad y la ignorancia para justificar crímenes de lesa humanidad, siempre y cuando no sucedan en el país de los afectados por el síndrome.

Es fácil imaginar que los civilizados jueces de Copenhague hubiesen llegado a una opinión muy diferente si las víctimas de las FARC fuesen daneses en lugar de colombianos. Basta averiguar un poco y con algo de honestidad para descubrir que las motivaciones ideológicas que alguna vez tuvieron las FARC ya no existen. Hoy en día la retórica que iguala a las FARC con los movimientos de liberación nacional sólo sirve para ocultar el hecho de que se han convertido en una cruel fuerza mercenaria del narcotráfico.
Pero el síndrome de Copenhague no solo afecta a los jueces daneses. Hace poco, tres congresistas estadounidenses le escribieron una amable carta a Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo -el jefe de las FARC-, para expresar su complacencia por haberse dignado las FARC a ofrecer vídeos, por primera vez en siete años, que confirmaban que aún no habían asesinado a Ingrid Betancourt y otros secuestrados. "Fue un paso en la dirección correcta y quisimos mostrar nuestro aprecio", dijo Gregory Meeks, uno de los congresistas firmantes de la carta.

Otro estadounidense, el cineasta Oliver Stone, tampoco tiene dudas sobre quién es quién en esta tragedia: "Uribe miente, y debe asumir su responsabilidad ante el mundo", dijo, refiriéndose al presidente colombiano. Para Stone, las FARC resultan más creíbles que el presidente democráticamente electo de Colombia. Ésta es una convicción que comparte con el presidente de Venezuela: "Yo acuso al presidente de Colombia de estar mintiendo... y haber dinamitado el proceso de canje humanitario" , dijo Hugo Chávez al expresar su frustración ante el hecho de que Clara Rojas y su hijo Emmanuel, así como Consuelo González, no fuesen liberados antes de finalizar el año. ¿La explicación? Según ellos, el Ejército colombiano llevó a cabo intensos operativos contra las FARC en las zonas donde se efectuaría el canje. Esto lo ha negado el presidente Uribe, recordando no sólo el largo historial de mentiras y promesas incumplidas por la FARC, sino anunciando que las FARC no podían liberar a los rehenes, puesto que uno de ellos, el niño Emmanuel, había sido entregado a una organización de protección social.

Lo difícil de explicar para Stone, Chávez y otros críticos del presidente Uribe, es por qué les resulta tan difícil a las FARC liberar a los rehenes si esto es algo que saben hacer muy bien: llevan décadas haciéndolo de manera rutinaria, una vez que reciben los pagos que compran la libertad de sus inocentes víctimas. La negociación y la eventual liberación de rehenes es un proceso frecuente, secreto y misterioso. En miles de transacciones previas nunca antes las FARC habían necesitado helicópteros venezolanos, la presencia de observadores internacionales y de centenares de periodistas.

Detrás de todo esto no hay sino la cruel e inhumana explotación del síndrome de Copenhague por parte de las FARC y sus facilitadores. Mientras que el síndrome de Estocolmo se produce por razones psicológicas, el de Copenhague es causado por cálculos políticos muy crudos, donde las excusas humanitarias no son sino eso: excusas para actuar de la manera más políticamente conveniente pero más hipócritamente inhumana.

Por eso, quienes simpatizan con las FARC deben exigir que se libere a todos los rehenes, tanto a los pocos ya famosos como a los muchos aún anónimos. Eso es algo que las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas saben hacer y pueden hacer si quieren. Ahora mismo. Sin circo. Y sin payasos.

mnaim@elpais. es